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  <updated>2026-04-04T02:30:35Z</updated>
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    <title>La potencia de la guerra</title>
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      <name>Lobos, Omar</name>
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    <updated>2024-02-09T17:27:18Z</updated>
    <published>2023-03-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Title: La potencia de la guerra
Authors: Lobos, Omar
Abstract: Roberto Arlt habla siempre de la guerra poéticamente. Con ironía poética. La ironía y la poesía son una distancia, o dos. Para hablar o escribir sobre la guerra hay que conocer o haber conocido la guerra. Lev Tolstói exclama vehemente en Guerra y paz “¡yo puedo hablar de esta guerra, mi padre la hizo!”, o puede decir en sus Relatos de Sebastópol que el héroe de estos es la verdad, justamente porque él mismo combatió en la guerra de Crimea. ¿Desde dónde habla de la guerra Roberto Arlt? En la periférica Argentina donde Arlt nació y vivió, los estrépitos del centro se oyen, amortiguados pero se oyen, y se sienten. Las inmensas masas de origen inmigratorio que han cambiado la faz demográfica del país por esos años (y de las cuales por supuesto es parte la propia familia Arlt) no dejan de manifestar tribulaciones por sus patrias no hace mucho dejadas. Las vanguardias artísticas entonan cantos de alabanza a la destrucción del viejo mundo, el poeta italiano Filippo Marinetti –ardoroso partidario del fascismo– ha señalado en 1915 que la guerra es el más bello poema futurista jamás escrito. El ideario progresista del capitalismo post-revolución industrial ha ido a dar al callejón apocalíptico de la primera gran conflagración mundial. Arlt es solo un muchacho, pero siente el trémolo asordinado pero sostenuto que queda flotando tras el último estrépito orquestal de esa experiencia bélica, y este trémolo ponto recobrará bríos (in crescendo) con la marcha de Mussolini sobre Roma; poco después se publicará Mein Kampf y a partir de este programa Hitler organizará en Alemania el Partido Nazi; como corresponsal del diario El Mundo, el propio Arlt visitará España entre 1935 y 1936, en las vísperas mismas de la guerra civil. La guerra se huele, de lejos y de cerca, y en muchos programas estatales adquiere ribetes de culto. Así, en este estado de potencia viven y piensan –sobre todo piensan– también los personajes de Arlt.&#xD;
En su novela Respiración artificial, Ricardo Piglia hace decir a uno de los protagonistas que Arlt es el escritor que inaugura la literatura argentina del siglo XX, “el único escritor verdaderamente moderno que produjo la literatura argentina”. A la réplica desdeñosa de un interlocutor de que Arlt fue solo “un cronista de El Mundo”, el primero convendrá –mediante un calambur– que justamente era eso: “un cronista del mundo” (Piglia, 1988, p 165). Denostado por el establishment literario, su temprana muerte en 1942, a sus 42 años, amenazó con llevarse también la propia memoria de Roberto Arlt, hasta que una década después realiza su primer gran rescate la mítica revista Contorno. Fundada por los hermanos Ismael y David Viñas en 1953, con cierto carácter vanguardista y rupturista respecto de publicaciones como su antecesora Martín Fierro o su prestigiosa rival la revista Sur, de Victoria Ocampo, el segundo número, aparecido en mayo de 1954, está enteramente dedicado a la figura del gran escritor y fungiría casi como una entronización. Ciertamente, Arlt es hoy uno de los nombres ineludibles de nuestra literatura nacional y uno de los artífices de nuestro lenguaje literario, dueño de una voz inoportuna, carnal y desembozada. Entre las diversas notas de ese número que abordan su obra y su personalidad –sobre todo su personalidad– se destaca una de Ismael Viñas, que le reconoce al “talento cruel” del escritor la potencia de su lenguaje, en un mundo que necesita nombrar las cosas de nuevo...
Description: Prólogo escrito por Omar Lobos de la editorial de UNDEF Libros</summary>
    <dc:date>2023-03-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>Imágenes que piensan: las crónicas de guerra</title>
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      <name>Bueno, Mónica</name>
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    <updated>2024-01-08T18:12:44Z</updated>
    <published>2023-03-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Title: Imágenes que piensan: las crónicas de guerra
Authors: Bueno, Mónica
Abstract: Sabemos que la crónica periodística tiene como material la realidad cotidiana e implica un ordenamiento temporal de los hechos desde la mirada de una primera persona que define no solo la información, sino la interpretación del proceso de los acontecimientos seleccionados. La sucesión temporal y el observador—testigo son sus atributos constitutivos. Respecto del género, Hayden White ha señalado, para diferenciarla del relato, que es abierta por los extremos. En principio, sostiene, las crónicas “no tienen inauguraciones, simplemente “empiezan” cuando el cronista comienza a registrar hechos. Y no tienen culminación ni resolución, pueden proseguir indefinidamente.” (White, H. 1992,16-17). Susana Rotker ha analizado la vinculación de la crónica modernista con la literatura y reconoce la plasticidad, la expresividad impresionista y el simbolismo como notas de los textos de Rubén Darío y José Martí en los diarios. Los escritores de la vanguardia argentina constituyen otro hito fundamental en la historia del periodismo y, fundamentalmente, Roberto Arlt, que incorporará a sus textos, como ha señalado Sylvia Saítta, nuevas estrategias y procedimiento. Arlt será el periodista más importante del El Mundo, un diario fundado en 1928 con gran caudal de lectores. Arlt escribirá sus crónicas desde los inicios del diario hasta su muerte en 1942. En 1937, Arlt inaugura la sección Tiempos presentes e inicia una ampliación de su ejercicio de observador agudo y eficaz. Pareciera que Arlt se preguntara: “¿Cómo seguir contando historias cuando el mundo está a punto de volar en pedazos? La guerra civil española, el avance de Hitler, el peligro de una nueva guerra mundial Lo realmente importante sucede en otro lado y Buenos Aires se convierte en una ciudad tranquila y aburrida” indica Saítta. (1992, 68) Luego de su viaje por España y África, la guerra será entonces el núcleo de escritura de esta nueva etapa. “Tiempos modernos” primero y luego “Al margen del cable”, así como una columna derivada de esta, “La guerra frente a las pizarras”, (cuyo título alude a una escena común y repetida en las veredas de los diarios de época: la pizarra que anunciaba los titulares del día) son las secciones en donde el periodista escribirá sobre la guerra. Las crónicas seleccionadas en este libro pertenecen a esas secciones y fueron extraídas del trabajo de compilación de 236 textos escritos por Roberto Arlt para el diario El Mundo entre marzo de 1937 y julio de 1942, que la investigadora Rose Corral realizara y se editara por Fondo de Cultura Económica con el título El paisaje en las nubes. En el prólogo, Ricardo Piglia se refiere al estilo de Roberto Arlt. Esta vieja noción del estilo con la que Piglia indica el sentido de la experiencia en Arlt en su producción como cronista tiene la resonancia de la vieja definición de estilo de George-Luis Leclerc, Conde de Buffon, en su “Discurso de recepción” en la Academia Francesa de 1753. Para Buffon, no solo “el estilo es el hombre”, sino que el estilo determina “el orden y el movimiento que se instala en los pensamientos”.(Leclerc, 2014, 338) Ese movimiento, en el caso de Arlt, es pura efectuación de la configuración del género ya que la crónica -y su marca sin inauguración y clausurare permite dibujar una suerte de mosaico en la sucesión cronológica del diario, ya que cada texto sobre el tema que Arlt escribe es una pieza que determina el detalle, la escena, la anécdota o el personaje, pero que a la vez reclama y se conecta con otra, todas signadas por la guerra, el dibujo monstruoso del mosaico. Para este diseño, Arlt dispone de técnicas y estrategias que le permiten mirar, desde lejos, la guerra europea, acercar la lupa a la eficacia de una escena, definir la microscopia de la cotidianeidad en guerra y trazar las líneas de un mapa nuevo sobre el mapa del mundo. Es posible pensar en constelaciones de sentido que fundan el sentido de su mirada sobre la guerra. De esta manera, la información es el punto de partida que el cronista tiene para analizar e interpretar. No es el ordenamiento de los hechos, sino su hermenéutica y, para ello, la ficción, la teatralidad o el retrato del personaje son implicaciones literarias que colaboran en esa interpretación. Giorgio Agamben, en un seminario que diera en Torino en 2007, se pregunta qué significa ser contemporáneo. Encuentra en Nietzsche y sus Consideraciones intempestivas la primera nota de su respuesta. Lo intempestivo es condición de quien que quiere rendir cuenta de su época porque “busca comprender como un mal, un inconveniente y un defecto algo de lo cual la época está, justamente, orgullosa” según Nietzsche. La segunda nota acerca de la constitución de lo contemporáneo, para Agamben, tiene que ver con la oscuridad. Es contemporáneo aquel que vislumbra en la íntima oscuridad de su época. Las crónicas de Arlt se fundan en esas condiciones que Agamben subraya: lo intempestivo se hace movimiento y esa dinámica configura el mosaico de pura productividad que ilumina como un Diógenes moderno las zonas no visibles de la guerra. “La tintorería de las palabras” es, en este sentido, uno de los textos más interesantes. Ya Arlt despliega su posición respecto de la lengua, respecto del nombre y la cosa y señala la diferencia extrema en el estado de cosas de la Segunda Guerra Mundial: “La palabra humana, sometida a determinadas combinaciones fonéticas, ha conseguido casi siempre efectos onomatopéyicos cuya resonancia actuaba sobre los entendimientos humanos al modo de ‘mantras’”, nos dice al comienzo del texto. Su tesis subraya la dimensión histórica de la lengua ya que “la palabra humana marcó paralelamente el paso con el acontecimiento”. Sin embargo, su tiempo, como una estructura que sobreimprime la vida de los hombres, marca una diferencia: “De pronto un hombre se asocia a otros hombres para la aventura criminal más descomunal que se haya pregonado a los cuatro horizontes del planeta”. El crimen de la nueva guerra indica el cambio en la lengua a partir de la dimensión del tiempo, del horror de la muerte. La palabra no refiere, se vacía, pierde aquello que Ludwig Wittgenstein denominaba “un juego lingüístico” que implica “una forma de vida”. Para el filósofo austríaco, el lenguaje tiene existencia en el uso diario de las palabras que genera sentido en el mundo, porque los juegos de lenguaje muestran formas de vida. 2 En esta crónica, Arlt plantea la destrucción que la guerra provoca en esa relación entre la palabra y la vida. “Para este momento de vida que ya no es vida, sino agonía, ¿qué estilo, qué palabra, qué matiz, qué elocuencia, qué facundia, qué inspiración dará el ajustado color?”, concluye Arlt.
Description: Prólogo escrito por Mónica Bueno de la editorial de UNDEF Libros</summary>
    <dc:date>2023-03-01T00:00:00Z</dc:date>
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    <title>Las guerras reales e imaginadas</title>
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      <name>Bertone, Martín</name>
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    <updated>2023-12-28T19:27:26Z</updated>
    <published>2023-03-01T00:00:00Z</published>
    <summary type="text">Title: Las guerras reales e imaginadas
Authors: Bertone, Martín
Abstract: Roberto Emilio Godofredo Arlt (1900-1942) nació y murió en Buenos Aires. Hijo de un prusiano y una austro húngara pobres, sólo recibió educación formal hasta quinto grado. Desde ese momento, se convirtió en autodidacta. Tras probar diferentes trabajos, Arlt se decantó a los 20 años por el periodismo, oficio que ejercería hasta su temprana muerte. Para ese entonces, ya había ocurrido la Revolución Rusa y la Primera Guerra Mundial había dejado un saldo de 10 millones de muertos.&#xD;
En sus más de dos décadas como periodista, Roberto Arlt colaboró con numerosas publicaciones: Patria, Extrema Izquierda, Izquierda, Última Hora, Don Goyo, Claridad, El Hogar, Crítica, El Mundo, Bandera Roja y Argentina Libre. En paralelo con su actividad alimenticia –“siempre en redacciones estrepitosas, acosado por la obligación de la columna cotidiana”, escribió&#xD;
en su célebre prólogo a Los lanzallamas–, Arlt fue inventor y escribió cuentos, novelas y obras de teatro.</summary>
    <dc:date>2023-03-01T00:00:00Z</dc:date>
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